Photo by Sally Mann

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Un hombre bueno



Ayer conocí a un hombre, un hombre bueno.
Ayer presté atención al mundo, deslicé el velo del escepticismo de mis ojos,
y conocí a un hombre bueno.
Su mundo empieza donde pisan las punteras de sus zapatos,
su mundo no tiene un límite determinado,
su mundo esta cercado por las necesidades de lo humano.
No aspira a glorias ni halagos,
no necesita falsos espectadores que aplaudan sus actos,
ni damiselas que mueran por sus entrañas,
no anhela más que ver un sincero momento de paz
en los ojos que le miran.

Ayer conocí a un hombre bueno que desde hacia mucho contemplaba mis pasos,
ayer ese hombre me contó que no es fracaso haber luchado y amado hasta el delirio,
que es derrota infame convertirse en paramo quemado a cambio de unas pútridas monedas.