Toneladas de piedras han caído de golpe sobre tu espalda y te preguntas ¿Porqué?.
Hace ya mucho que huiste de las canteras, emigraste en busca de parajes menos agresivos para recalar en marismas de agua dulce. Sientes tus pies succionados por la mierda que ha embarrado tu sólido refugio. Te niegas a aceptar que todo acabe así. Sabes que será tarea titánica recuperar lo perdido. Te remangas pantalones, estas dispuesto a expurgar los despojos, pero a tu alrededor solo te alcanzan cucharillas. Reniegas y maldices la celada que han perpetrado, y rastrillas tus recuerdos en busca de vestigios de traición.Y en ese paseo al pasado descubres que aun hay realidades que puedes revivir, y cruzas tu mirada con un guapo Apolo e inmediatamente desvías la mirada, y te preguntas si es la víbora negra del remordimiento o la culebra de la coquetería lo que te acaba de morder el culo. Suspiras y saboreas ese momento fugaz en el que has vuelto a creer que eres capaz de construir techos sin paredes. Vuelves a desear vivir la vida a través de preguntas y experimentar con distintas respuestas. Sonríes. El enano guasón sentado a tu hombro te recuerda cuan irónica es la vida, ya que es posible cambiar nuestras circunstancias eligiendo la puerta B pero nada garantiza que, en el mejor de los casos, no sea una réplica de la A.