café doble, doble de azúcar, doble mirada,
doble vida. en su vida una extraña enfría su cama
el dulce pasado acaricia su espalda, mete mano a sus entrañas
las noches corren sobre tus lomos y eres punto, desde su punto de vista,
en una lejanía perfilada de siluetas, se divisan necios divos de falsa complicidad,
cascaras sin yema, mares sin sal.
tú te desnudas en sus mundos donde regalan ternuras y pasiones
a frívolas desconocidas enfermas de soledad, son marchantes hambrientos
que ignoran tus adentros, que se manifiestan como utopías parodiando la verdad.
y te entregas a sus vulgaridades humanas, mareas de basura flotante,
diminutos náufragos plagiadores de romances,
flotan a la deriva ensartando en sus anzuelos retales de tu cantar
él, simple observador, se encoje y arruga
a golpe de martillo, fraguado en el horno
de las brasas que alimentan el saberse engañado en esa otra verdad.
él, espera, sabe, conoce, respira, y tose ese humo negro
se averguenza de que, en tu excelencia, te licues en lo arrabalero.
te ama entera y sin dobleces, tu veto lo consume, en tu distancia muere.
cuéntale el por que,
cuéntaselo como cuando le cuentas las ovejas para que se duerma,
no dejes que se arrastre de nuevo al bar del infierno
y, entre grotescos lamentos, vacíe botellas.
