Photo by Sally Mann

domingo, 25 de noviembre de 2018

domingo, 10 de febrero de 2013

La madera vieja quema mejor

Pensar en viejo me abruma
y, sin embargo, pensar en joven,
en sano y arrogante joven,
me parece tan insípido...
-Camilo José Cela-
 


Coñitos tersos de juventud
correteáis alegres sembrando aromas,
promesas rosas,
cálidas termas inexploradas,
estrechos túneles sin peaje,
me sonrió al veros acercándome a mi pasado.
¿Debiera yo recordar esos tiempos
donde las braguitas de algodón escondían finas crines
y esa perla que palpita por primera vez su propia vida,
donde mi cuerpo era flexible caña de tez morena
donde mi mente infinita todo lo podía?
¿Debiera yo añorar tiempos
de estremecer entrepiernas imberbes
caras con granos
pantalones ajustados
torsos de nuevo hombre
manos temblorosas de piratas que conquistaban mis pechos?
¿Debiera yo lamentar mi pérdida de orgullo
y quemar el mundo si posas la mirada en otro culo
si me llamas en el eterno tardío de tres minutos
si ya no me gritas por besar la mejilla de otro gallo
si ya no me duele que te duela porque no tiene sentido?
No
quizás...debiera
pero No
No cuando ya reposo en el norai de un puerto que me da cobijo
en tiempos de guerra, en época de tempestades.
No cuando ya he lamido el fondo de mi barril de añeja madera
curada con caldos de buena cosecha.
No cuando aún soy capaz de beberme tres tequilas
arrinconarte bajo mi lujuria
arrancarte de un zarpazo tu madurez de calendario
y hacerte gemir como un quinceañero
en la última fila de un cine perdido