invoco a Cervantes, Hernandez y Quevedo,
que afilen plumas y alcoholicen donaires estos genios,
que nos recuerden desde el pasado de oro y penurias
cuan eficaces son nuestras letras,
cuan necesarias nuestras palabras en estos tiempos de orgullos anestesiados
y miserias consentidas
que Don Francisco en chanza recite a Góngora de corrillo
que Hernández nos prepare sopa de lágrimas de cebolla
mientras el manco hidalgo, cucharon en mano,
nos aleccione y y nos pida:
recuerda,
recuerda las correrías nocturnas
de maqui convencido, y afila tus sonetos
en los ásperos culos corrompidos
de los falsos profetas inhumanos y divinos,
y deja a la mentira en cueros.
sonríe por tu suerte y lo contrario,
en tu pobreza de altanería y presunción
creso en ingenio versado, apasionado y brabucón
tú, tildado de comechuscos, bebesopas
al vil tirano manteas en un renglón
al denostado le hablas con pasión
a la vida le das vida
y eutanasia a la sinrazón