Photo by Sally Mann

jueves, 23 de febrero de 2012

Conversaciones con un amigo en el café

Y no es cuestión ya de un desbarrar alocado,
desde la perspectiva que da la indiferencia
desde la paz que otorga la indoléncia
te sonrío socarrona y exshausta
por las veces que analmente
se me desgarraron los ventrículos en el pasado

El hastío inunda mi lado izquierdo
mientras el derecho, ya acostumbrado,
olgadamente se acomoda
en la retorica de la santa saeta

Y no es cuestión ya, compañero,
de rasgarse las vestiduras
y de peregrinar a lourdes
cuando cante el gallo

Y no es cuestión ya, amigo,
de consentir que analogias del pasado
vuelvan ahora a violar groseramente
mi santo reducto con otro remitente
con el mismo trillado discurso inocente

No es cuestión ya de mandar a las barbaras ordas
que masacren desde Catalonia a Germania
secuestrando a su paso a la  morena y a la rubia
para subastarlas como fulanas

Es cuestión, querido compañero,
de llamar a las cosas por su nombre
de no vender la verdad como poética mentira
de dejarnos de tangos y boleros
y victimas de nuestros vicios reconocernos

Es cuestión de que a mi ya me la trae al pairo
(esa cuestión acaso, si debería preocuparnos)
es cuestión de que por tonta quedo
cuando te hago creer que te creo
que me trago que todo es cuento
que solo es prosa, que todo es verso

Así pues, ante un café copa y puro
sonrió y te invito a un Belmonte
y mientras agradezco lo vivido y lo disfrutado,
te comento que alguien habrá que, en la noche,
al resguardo de mi indefenso sueño,
buscará leer mis simplezas y mis anhelos
y no llamadas revertidas desde el hielo.

Que el toreo no es deporte de mi gusto
que tu a lo tuyo que te luzca y te de provecho 
que yo contigo no vuelvo a jugar al ''teto''.
Y que seas justo y aceptes este hecho,
con elegancia y con respeto
como yo acepto, asiento y consiento,
tus nocturnas correrías de carterista de metro.

Que en esta tarde soleada de piernas cruzadas
nos reconciliemos con nuestras verdades
que entre risas aceptemos nuestros delirios
nos follemos los respetos sin miramientos
nos caguemos en lo auténtico y lo sentido,
escupamos sobre el dolor ajeno
y que por el arco del triunfo nos pasemos
sin rencores, sin remordimientos
promesas, proyectos y sentimientos.

Salud compadre y abrázame una vez más como si aun me quisieras