Photo by Sally Mann

sábado, 2 de junio de 2012

Desandar



Restaurar una vida agrietada por el injusto olvido, 
al otro lado de tu orilla y desbrozar los juncos, 
de altura imposible, 
que impiden la mirada indulgente a tu horizonte 
que observo desde hace veintinueve cicatrices y un día
como una curvatura calidoscópica de cañas y barro.
Olvidar, en el placer de sentir las manos hundidas en tierra añeja, 
la estupidez que me impide comprender tu universo paralelo,
donde habitan dragones con togas de filósofo trasnochado 
y princesas post-modernas de floreadas palabrejas.
Afirmar sin reservas en la libertad de mi antigua patria 
que mi lógica verticalidad no es causa o motivo que provoque carencia
en la intendencia de tu inventario donde se cuentan 
cincuenta y nueve cuentas de un rosario quijotesco
volátil y etéreo de público adornado con exquisitas vestiduras.
Aceptar,
en la calidez que otorga vestir de nuevo el viejo traje del recuerdo,
que no es asunto de debates o razones, 
que es materia sencilla, es manual de botijo, es mecanismo de chupete,
entender que en este mundo titiritero tan noble es el mago como el herrero,
y tan válidos son los anhelos del pragmático como los sueños del poeta .