Photo by Sally Mann

jueves, 24 de mayo de 2012

Cuando la piedra habla



Cuando se llega a la cuarentena, por norma de reloj interno e indefectible realidad devuelta por el espejo, pueden suceder dos cosas:



1- Te revelas como una absurda comicada ante la contundencia del paso del tiempo.

Falsamente tu mente grita que en el ultimo tic-tac que marca el inicio de tu 40 onomástica vas a convertirte en el anciano que repudias y temes. Te revelas e inicias a golpe de maquillaje, mallas de leopardo, bisutería brillante y una intensa y extravagante vida social que roza el asco-pena, una guerra sin sentido que tan solo te llevará a la vergüenza ajena y la frustración propia.



2-Siempre supiste que formabas parte de los afortunados que llegan a ver pasar los años llenándolos de recuerdos y emociones intensas ignorando calendarios y fechas. Siempre supiste que los cuarenta serian tan solo un número más, al igual que el 39, al igual que el 41. Le guiñas un ojo a tu reflejo y te cuentas que no ves diferencia contundente entre el hoy, el ayer y el inmediato mañana. Siempre has sabido que envejecer es una carrera de fondo, una marathon de meta individual.



Tengo la gran suerte de contar entre mis amigos con uno muy especial, Carlos, hombre risueño, inteligente, tierno y con un humor fino y sin prejuicios. Carlos me sorprendió hasta la emoción con este regalo que plasmo a continuación. En una visita a la Pedrera descubrió, en la historia de la misma, unos versos, y en su generosidad tuvo un pensamiento hacia mí.

Gracias Carlos, tu generosidad te hace grande.



''Cuando Rubén Darío visitó la casa del cónsul de Argentina, 
ubicada en "la Pedrera" en enero de 1914, 
ante la Niké de Samotracia 
que se encontraba decorando el salón principal, 
escribió estos cuartetos, 
que te dedico con motivo de tu cumpleaños''
Carlos Lupercio

''LA CABEZA ABOLIDA AÚN DICE EL DÍA SACRO
EN QUE EL VIENTO DEL TRIUNFO LAS MULTITUDES PLENAS
DESFILARON ARDIENTES DELANTE EL SIMULACRO
QUE HIZO HERVIR A LOS GRIEGOS EN LAS CALLES DE ATENAS.
ESTA EGREGIA FIGURA NO TIENE OJOS Y MIRA,
NO TIENE BOCA Y LANZA EL MÁS SUPREMO GRITO,
NO TIENE BRAZOS Y HACE VIBRAR LA LIRA
Y DOS ALAS PENTÉLICAS ABARCAN LO INFINITO.''
Rubén Darío


Fot. Adolf Mas, 1914. Casa Milà, "La Pedrera". Piso de Alberto Gache, Cónsul General de la República Argentina. Pinturas murales de Aleix Clapés (ca. 1911)