Photo by Sally Mann

viernes, 16 de diciembre de 2011

Poemas de papel y farolillos de abril



Te voy a contar una historia
en el sosiego que otorga la lejanía
te voy a contar una historia
a media voz, en un susurro
como deben contarse las historias de amor.
Te voy a contar que
en las noches de yermos meses de frío y hielo
acurrucada bajo mi manta de escarcha
abrazaba mi abultado ombligo,
piel de tambor promesa de una vida,
y entonaba en hilo de voz quebrada
una canción de cuna inventada.
Como en noches de equinoccio de septiembre polar
el silencio rompía contra mi espalda la ola del llanto,
la convulsión hinchaba mi garganta,
y el temblor de unos dedos rasgaban
las frágiles hebras de una cordura
que cimbreaba entre fantasías de pañales
y soledades de madre, en salas de espera.
Como una deliciosa noche de abril
dos kilos de inocente y primitivo llanto,
pararon esferas a las dos cuarenta,
unos ojitos azules se colgaron de mis mejillas
y dos diminutos púgiles indefensos
golpearon esterilidades blancas.

Como empezaron a habitar
en  las primeras lunas blancas de la rosa y el libro
insomnes encuentros de angustias y tetinas,
y el silencio hasta entonces velador constante
de mis noches de incertidumbre y vigilia
corría despavorido, a cada sollozo desdentado,
a esconderse tras una telaraña en la penumbra,
y receloso aguardaba el regreso del mutismo
para reptar con sus garras de lija
por el corambre de mi nuca.
Como con ternura desplazaste el desespero,
y la huella, no borrada, de tu cuerpo
encajó entre las cuatro esquinas
de una sabana, isla de un solo naufrago.
Como tu presencia exilió al silencio
a una telaraña sin puerta de salida.
Como no puedo contarte el final
de esta historia que transcurre ahora
entre descubrimientos, risas y colores
y nubes rosas lloran orines para pedir
que sean cuatro manos las que pinten
poemas de papel y farolillos de abril.

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