la meditación es el arma que dispara indiferencias
la introspección es la compañía de los solitarios
yo quiero bullicio que inyecte vida al lenguaje de los muertos
yo quiero espontaneidad ridícula que imprima recuerdos
yo quiero demoler posturas de cemento
no quiero bocas cosidas con hilo negrono quiero axiomas nacidos de la afonía
no quiero epifanías servidas en raciones individuales
encerrados en postura de buda se alargan los días
formando un río seco de nada
un estático segundo me enseña que es vivir en el camposanto
donde irremediablemente ha muerto la voz de tu palabra