¿qué sabrán?
de una vida entera en la carretera
abandonando hogares por imprimir nuestras própias huellas
enterrando sangres comunes
amando cada terrón de nuestra tierra
empujando nuestros anhelos
siendo dique ante las penas
¿qué sabrán?
de tus lágrimas en mi lecho
de tus hijas muertas
de tus padres desaparecidos
de nuestras noches de pan y cebolla
de nuestros hurtos en el supermercado
¿qué sabrán?
ellos, que tras una semana
y un puñado de cartas,
pintan tu presente anodino
tu cobardía de zarigüeya
tu rendición preventiva
que dicen que te aman
¿qué sabrán?
cuando denostan a quien lavó tus heridas,
comió sopas de agua fría,
esperó tus regresos
-errante aventurero-
manteniendo la cama caliente
la piel encendida
y un apetito voraz de tu cuerpo
¿qué sabrán?
engreídos que presumen de excelencia
endiosados en su minúsculo mundo
ególatras de idioteces exclusivas,
acomplejados consumistas de vanidades
que aborrecen y desprecian
la belleza de lo simple
la calidez de lo cotidiano
¿que sabrán?
que con escarnio
te revelan como esclavo
de una existencia maldita
soporífera y carente de vida
cautivo de una vulgar y estúpida compañía
de un montón de yeso
que encala las paredes
del pobre sin futuro.
vida mía,
¿qué lloraste en esa cueva de eruditas engreídas?
¿a quién señalaste como tirano y fuente de tu amargura?
¿a quién adoraste en su pedestal de la soberbia?
yo no agarro correas que aprieten tu cuello
yo no raciono tu comida
yo no chantajeo tu presencia
yo no mendigo tu compañía
habiendo barcos que aún naveguen
yo te llevo las maletas a cubierta
yo te ayudo en tu golpe de remo
y cuando olvides tus ayeres
cuenta que la sencillez de quien te amó sin cordones en los zapatos
se quedó en silencio en el puerto
contemplando la espuma de sus heridas
la estela roja que dejó tu partida.
